"Lo vas a olvidar" y la nueva era

Fotograma de Euphoria


Una de las canciones para el segundo capítulo especial de la serie de HBO Euforia es una colaboración entre Billie Eilish y Rosalía. ¿Por qué esto me importa? Intentaré una suerte de evangelio en los nombres que he mencionado, e intentaré también una conclusión.

Es curioso (y a la vez nada sorprendente en los tiempos que corren) que haya empezado a escuchar tanto a Rosalía como a Billie consumiendo YouTube. Eran videos que analizaban sus trabajos e intentaban, como yo ahora, convencer a la audiencia de que su música era algo fresco y revolucionario. Con expectativas tan altas, pero habiendo entendido a detalle el contexto y búsqueda de las artistas, comencé a escucharlas y nunca paré.

A la fecha estoy segura de que muches ustedes han escuchado o leído en la prensa estos nombres. Yo vengo a dar mi testimonio.


Billie

Como dijo el youtuber Alvinsch en su video al respecto, cuando hablamos de Billie en realidad hablamos de un dúo: ella y su hermano Finneas. Ella canta, él produce, ambos componen. A los titulares les encanta venderlos como estos adolescentes brillantes que saltaron de producir un EP en el sótano de su casa a ganar 5 Grammys el año pasado. Pero más allá de la fama estratosférica que sobre todo Billie ha experimentado con a penas 19 años, vale la pena volver a intentar escucharlos a detalle, como si fuera la primera vez.

Hay algo fresco en sus canciones, es cierto, algo relativamente nuevo dentro del mainstream, pero que no es tan nuevo en realidad. A los hermanos les tocó ser vehículos de la apropiación masiva que ha hecho la industria de un sonido que un grupo de ejecutivos dentro de Sony o Universal decidió sería el de la nueva época. Un sonido muy cercano al bedroom pop, que viene tomando fuerza en internet desde hace varios años con artistas de YouTube como Clairo, o que han venido mostrando un éxito menos masivo en el mundo de las disqueras con cantantes como Lorde, Lana del Rey o Florence and the Machine. Es un sonido mucho más suave y minimalista, opuesto a la hiperproducción de estudio a la que nos tenían acostumbrades figuras como Britney Spears, Lady Gaga o Beyonce, que implica multiplicar las voces de la cantante, crear varias capas artificiales, afinarlas con autotune o algún programa similar (pero sin que sea evidente) y construir una instrumentación cargadísima y absurda que probablemente la bocina de un celular no alcance a reproducir, pero que aun así parezca que en vez de Katy Perry, está cantando un coro de ángeles con cinco orquestas juntas.

Billie y Finneas no parecen temer al silencio y a la experimentación. Si bien tienen un estilo que se va definiendo de a poco, cada canción tiene alma propia y la voz de Billie, emotiva y juguetona por momentos, te hace conectar con las canciones. Te hace conectar con ella, porque resulta íntima, sientes que está cantando al oído. De hecho, una de las mayores críticas al estilo de Billie ha sido que más que cantar, “susurra”. Independientemente de cuál haya sido su camino para llegar a encontrar su estilo dentro de ese registro, la voz de Billie también se alinea a la temática de las canciones. No es el trillado set amor/desamor/fiesta/superación del pop mainstream de los 90’s-2000, sino una paleta sonora mucho más cercana al estado mental y emocional de los adolescentes de esta década: confusión/depresión/ansiedad/fantasías surreales. No han inventado la pólvora, estos también son temas recurrentes en el bedroom pop que existe en YouTube desde hace años.

Billie se volvió una buena compañía, para mi y para los millones de fans que siguen aumentando día a día. La industria entendió que la autenticidad vende, y tenemos que ser conscientes de eso, pero tampoco se puede negar la conexión que este dúo logra con la audiencia, y la función de contención y elemento de realidad que cumplen.


Rosalía

Escuché El Mal Querer poco después de que se estrenara y puedo decir que lo entendí gracias al video que Jaime Altozano hizo al respecto. Así como Billie trajo el bedroom pop al mainstream, Rosalía trajo el flamenco. Aunque los puristas deben estar odiándome por decir eso, la realidad es que a pesar de jugar con muchos sonidos y recursos de producción que no se asocian a ese género, Rosalía se formó como cantaora de flamenco y la importancia que le da dentro del disco es evidente.

El Mal querer es un álbum conceptual basado en Flamenca, una novela occitana del siglo XVIII. Todo el disco está sumamente cuidado, desde la trama, las letras, la producción y el arte de las portadas de las canciones y videos musicales. Igual que en las canciones de Billie, hay presencia de voces habladas y uso de sonidos cotidianos, como una señal de cruce para ciegos australiana en "Bad Guy", en el caso de Billie, y el sonido de motos arrancando en "De aquí no sales", de Rosalía. El éxito del disco pronto puso a Rosalía en la escena de la música mainstream latinoamericana, lo que inevitablemente desemboca en el parteaguas de las opiniones generales sobre su música: el reguetón.

La mayoría de la gente que escucha a Rosalía hoy, la conoció por su colaboración con J Balvin en Con altura. A pesar de ser una canción de reguetón, pareciera que la cantante intentó mantener un su sello de flamenco en el video musical, a juzgar por la coreografía y fragmentos de la letra como “pongo palmas sobre la Guantanamera / llevo a Camarón en la guantera”. Pero no duró mucho, pronto seguirían otras colaboraciones como "Yo x ti, tu x mi", con Ozuna, donde esa presencia del flamenco se iría diluyendo, o la última con Bad Bunny, “La noche de anoche” donde ya es inexistente.

Yo no juzgo estas elecciones de Rosalía en tanto que es la forma más eficiente de salir al mercado y multiplicar las reproducciones de sus canciones, además de que, al menos para mí, es claro que no va a pasar a cantar reguetón. Al tiempo de las colaboraciones mencionadas, ha sacado algunos singles como A pale, Juro que o Dolerme que a pesar se seguir evolucionando y experimentando con su sonido, siguen en línea con la propuesta de un “flamenco modernizado” y experimental que le dio su éxito a El mal querer.

 

Euphoria

A esta serie llegué por publicidad, pero fundamentalmente por recomendación. La vimos en poco más de una semana, nos atrapó. Hay varios aciertos en la serie, retomaré algunos que me parecen importantes.

La historia gira en torno a Rue (interpretada por Zendaya) una chica adicta a varias sustancias que no terminan de especificarse en la trama porque no es lo importante. No es la típica serie de adolescentes. Retoma varios tropos bastante usados en el género, pero los profundiza, explora y reinterpreta, alejándolos en el proceso del cliché unidimensional. O como diría James Cameron, a veces no hay que confundir arquetipo con estereotipo. El ejemplo más claro de cómo profundizan el tropo de “la adicta” en Rue, es que nos cuentan que a los 12 o 13 años empezó a tomar las pastillas (probablemente opioides) que su padre con cáncer terminal tenía junto a la cama, al principio por curiosidad y muy pronto como una forma de apagar el dolor de verlo morir.  

Fotograma de Euphoria

La estética de Euphoria es llamativa de entrada, con una fotografía sumamente cuidada, paletas de color consistentes, juegos de cámara novedosos y las famosas luces neón y glitter que, a pesar de ser una moda ya muy arraigada de la última década, lograron volverse una marca de la serie. Estas han sido las principales características que algunos han tomado como argumento para decir que la serie es “poco realista”. Eso y la hipersexualizacion que se hace de muchos personajes menores de edad (claramente interpretados por actores de más de 20, pero eso no es nada nuevo en Hollywood) junto con algunas escenas dramáticas relacionadas con el narcotráfico y la adicción de la protagonista. Cuando el primer periodista le preguntó al creador, Sam Levinson, por esta supuesta falta de realidad, éste puntualizó algo que deshace este tipo de críticas en el aire: Euphoria no busca realismo, sino realismo emocional. La adolescencia no es así, pero definitivamente así se siente.

En este sentido, Euphoria es la heredera casi indiscutida de la serie británica Skins, que se transmitió entre el 2007 y el 2010 (no tomo en cuenta las últimas dos temporadas ni la versión estadounidense). La estructura es muy similar; cada capítulo se centra en la vida, historia, conflictos y perspectivas de un personaje diferente. Pero además Skins fue pionera en el realismo emocional en este tipo de series. Un realismo emocional genuino, pues los actores participaban en la construcción de historia y escritura del guion. El resultado eran personajes con los que, siendo adolescente, era difícil no identificarse. Incluso Tony, estereotipo del chico popular al que todo parece salirle bien, resultaba tener grandes inseguridades y defectos que se iban revelando al avanzar los capítulos.

 

Colisión

"Lo vas a olvidar" es vaporosa, llena de aire y espacio, similar a las voces de las dos cantantes. La instrumentación es casi indescifrable, llena de reverberación, armonías vocales y sonidos que parecen órganos, bombos y explosiones bajo el mar. También hay un sample muy sutil de Rosalía hablando y riendo en medio de la canción, un recurso que las dos artistas usan mucho y que transmite cierta melancolía. Y por supuesto, las voces afinadas con autotune de una forma radical hacia el final de la canción, que le da una sensación de extrañeza y desconfianza, como si todo se fuera degenerando progresivamente y se volviera cada vez más denso y oscuro. Igual que Euphoria, transmite una levedad densa, está construida de adornos que delinean el dolor y el miedo.

Billie, Rosalía y Euphoria tienen cosas en común: son las llegadas al mainstream de fenómenos que se vienen gestando desde hace mucho tiempo y, por lo tanto, el anuncio de una nueva era en la industria del entretenimiento. A pesar de tener voces prodigiosas y sutiles, las cantantes juegan con el uso de autotune como elemento estilístico, heredado del trap y cada vez más de moda. También se alinean en su estética visual, han trabajado con los mismos diseñadores y estilistas. A pesar de que Billie suele ser sobria (aunque no minimalista) y Rosalía es más camp, amabas usan las uñas inviablemente largas y cargadas, elemento que las une en el video musical de "Lo vas a olvidar". Lo que sea que vaya a pasar en el pop o en el cine en los próximos 10 o 20 años, probablemente se parezcan a lo que estas artistas y equipos están haciendo. No me atrevería a decir que es un giro radical en los acontecimientos, porque la rentabilidad de estos artistas para la industria sigue siendo la misma. De hecho, es ingenuo pensar que están donde están únicamente por su talento. Pero es un talento más orgánico. Vemos a Billie o a Finneas y en vez de productos, vemos personas. Escuchamos a Rosalía y escuchamos un sonido auténtico, una búsqueda artística interesante que no tiene miedo a experimentar o a revolucionar sonidos tradicionales. Vemos a Rue o a cualquiera de los otros personajes de Euphoria y nos damos cuenta que nuestra adolescencia no fue un desastre, sino que la adolescencia es un desastre, que está bien sentir miedo, que a veces ser fuerte es absurdo y que nadie está en control. 




Referencias:

Enmimenteve sobre el realismo emocional de Euphoria: https://www.youtube.com/watch?v=XiQ_frbsg4w
Jaime Altozano sobre El mal querer: https://www.youtube.com/watch?v=NgHXFTgaVT0
Jose M. sobre Billie Eilish y el cambio de paradigma en la música comercial: https://www.youtube.com/watch?v=9C9qVePwpXs


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